La formación humana que se imparte tiene como fundamento el principio pedagógico de la educación personalizada: la persona como centro de la educación. La persona está conformada por tres notas constitutivas: singularidad, autonomía y apertura.
A partir de estas notas se articula toda la formación que hacen a cada alumno protagonista activo de su aprendizaje y de su vida, con capacidad de transformar el mundo que le rodea, mediante la práctica de las virtudes y el uso responsable de su libertad, al servicio de los demás.